FUTURO PAPÁ:¿QUÉ SIENTE EL HOMBRE DURANTE EL EMBARAZO Y EL POSTPARTO? VALORACIÓN

February 8, 2017

 

Inst. Lidia Fogliati
Instructora en Psicoprofilaxis Obstétrica    

 

El nacimiento de un hijo siempre es un acontecimiento que genera muchas expectativas en toda la familia. La futura mamá siente la presencia de su hijo desde muy temprano en el embarazo, a través de los síntomas que le anuncian al nuevo ser en gestación. A lo largo del embarazo ella va sintiendo los cambios, el crecimiento de la panza, los movimientos del bebé, esa "compañía" permanente que hace que nunca se sienta sola, y todas las innumerables transformaciones por las que va atravesando no sólo su cuerpo, sino ella toda: los cambios de humor, la sensibilidad, ese estado tan particular de introspección que es a veces difícil de compartir y comprender por los demás. Ella está "distinta" en muchos sentidos.

 

Para el futuro papá las cosas son un poco diferentes, ya que aunque él acompañe los cambios de su mujer, nunca va a sentir lo que ella siente, por lo que su futuro hijo es en realidad un ser al que podrá acercarse y conectarse, pero sólo en parte. El momento del nacimiento será de gran expectativa para este papá, y realmente cuando lo pueda ver, sentir, tocar, mirarlo, hablarle, se transformará para él en alguien más "real". Hoy, a diferencia de otro momento en el pasado, se espera que el futuro papá juegue un rol mucho más protagónico respecto de su hijo: que asista a las reuniones de preparto, que participe en el parto, que cambie los pañales, etc. Y si bien es cierto que los papás de hoy están genuinamente más cerca de todo el proceso de gestación y parto, a veces se transforma en una exigencia, más que en algo placentero.

 

Es importante permitir que cada papá vaya construyendo la relación con su hijo de la manera que quiera, dándole la libertad y el lugar para que pueda ensayar distintos modos de estar con su hijo, tomándose todo el tiempo para ir encontrando "su" particular manera de ejercer la paternidad.


¿Qué es el síndrome de Couvade?

 

El síndrome de Couvade proviene de la palabra francesa "couver", que significa incubar o criar y afecta a algunos padres durante "la dulce espera". El síndrome se manifiesta en el hombre con la aparición de los síntomas del embarazo propios de la mujer.

 

¿Cuántos hombres pueden experimentarlo?

Según se lean los diferentes trabajos de investigación sobre este tema, este síndrome aparece del 10% al 65% de los esposos "gestantes" y se estima que 1 de cada 4 hombres consulta al médico por estos síntomas.

 

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas comienzan generalmente en el tercer mes de gestación o en la fecha cercana al parto, y mimetizan los síntomas habituales de la mujer embarazada. Los síntomas que pueden aparecer son los siguientes:

• Cambios de humor

• Náuseas

• Vómitos

• Antojos

• Aumento de peso

• Cansancio

• Presión arterial baja

• Calambres en las piernas

• Dolores abdominales similares a las contracciones uterinas


¿Por qué se produce?

Las explicaciones que se dan a la aparición de estos síntomas son varias. Algunas investigaciones están relacionadas con los cambios hormonales que aparecen en la mujer embarazada. De acuerdo a estos estudios las mujeres eliminarían señales químicas que podrían ser detectadas en forma imperceptible por el hombre. Esto generaría en él una actitud protectora hacia su pareja y a la vez provocaría todos estos síntomas en su cuerpo para que de alguna forma acompañe a su mujer durante todo este período.

Otras investigaciones se basan en estudios hormonales que se llevaron a cabo en varios hombres. Los mismos se realizaron luego de darles un muñeco bebé envuelto en una manta con el aroma de un recién nacido para que lo sostenga entre sus brazos y mientras se le hacía escuchar el llanto de un bebé. Los análisis posteriores indican un aumento de la prolactina y el cortisol . El aumento en los niveles de estas hormonas generarían los síntomas y el comportamiento de la mayoría de los padres y de los futuros padres que ya están sumergidos en el mundo de los bebés.

 

Otra de las teorías para explicar este síndrome se basa en que el hombre trata de identificarse con la mujer embarazada. Es así que surgen sentimientos de celos, miedos a la llegada de un hijo, estrés por la responsabilidad de tener que convivir con una mujer que presenta cambios de carácter e incluso aversión por las relaciones sexuales durante el embarazo. Esta identificación con la mujer gestante generaría los síntomas en el futuro padre.

 

¿Qué puedo hacer para solucionarlo?

Por estas razones te detallamos a continuación algunos de los problemas más comunes y te damos algunas sugerencias para poder sobrellevar mejor este síndrome o incluso eliminarlo completamente.

• Los celos

Los sentimientos de celos pueden aliviarse comprometiéndose un poco más con el embarazo y disfrutarlo juntos, evitando ser sólo un espectador de la felicidad de la mujer embarazada.

• El miedo a la paternidad

El miedo a la paternidad en los aspectos emocionales, cambios en los hábitos diarios, financieros y de la pareja pueden aliviarse leyendo libros al respecto o hablando con otros padres. La mayoría de los padres expresaran que ser padre es uno se las experiencias más reconfortantes en la vida de una persona. También es bueno interiorizarse acerca del baño del bebé, cómo alimentarlo y tranquilizarlo cuando esté angustiado por algún motivo.

• El aspecto financiero

En el aspecto financiero conviene sentarse a estudiar el presupuesto familiar y ver la forma de separar una parte de los ingresos para comenzar la compra de los elementos necesarios para el bebé. Prepararse con anticipación reduce el estrés de esta nueva situación. Generalmente estos gastos de inicio son reducidos debido a que la mayoría de estos elementos son regalados por los familiares y amigos.

• El rechazo al sexo

Los casos en que la mujer siente rechazo a las relaciones sexuales están relacionados generalmente con los cambios físicos que experimenta por el embarazo. Tómate tu tiempo para asegurarle que su cuerpo también es deseable y atractivo para tí en esta etapa. Prepara una cena íntima y romántica y disfruten de momentos de intimidad más intensos.

• La abstinencia sexual

En aquellos casos donde la mujer debe abstenerse de las relaciones sexuales por motivos médicos, deberían consultar con el médico acerca de otras formas de intimidad o sexualidad que están permitidas sin afectar el embarazo. Son muchas las variantes para seguir divirtiéndose!

Si no se encuentran los motivos del síndrome de Couvade es muy buena idea hablar al respecto con tu pareja acerca de los sentimientos y miedos que te trae el embarazo. Esto puede disminuir algunos de los síntomas y así podrán disfrutar mucho más este período.

Es bueno saber que los padres afectados con el síndrome de Couvade y que tratan de superarlo, están de alguna manera más conectados con el embarazo y con sus esposas embarazadas. Ellos pueden entender un poco mejor cómo se sienten ellas y comprender mejor sus necesidades. Lo bueno de este síndrome es que el dolor del parto no se siente y que desaparece cuando el bebé haya nacido... en algunos casos...


Es importante poder encarar la situación psicológica y las concomitancias sociales que vive el hombre frente al embarazo y parto de su pareja y frente a su paternidad.

Es evidente que el padre padece de una serie de ansiedades, que todos parecemos conocer, manejar, interpretar, pero que curiosamente han sido poco estudiadas.

Ser padre también pasa a ser, poco a poco, padre en la sociedad actual. De la misma manera que la mujer, se ve exigido a asumir su función valiéndose de los modelos paternos. En distintas sociedades y diferentes capas de una misma, existen profundas diferencias en cuanto a la relación entre padres e hijos y la actitud hacia la crianza. En nuestra sociedad, nos encontramos con una manera problematizada de vivir la maternidad.

La mujer dedicada a la crianza de los hijos comenzó a asumir tareas fuera del hogar. Sale a trabajar y enfrenta la realidad socio económica, hasta ese momento patrimonio del hombre.

 

Ahora ambos trabajan y esto lleva al típico conflicto. La mujer no puede desempeñarse con éxito en ambos roles, tampoco puede asumir plenamente su genitalidad frente al hombre y fracasar en alguna de esas áreas.

 

La paternidad vive el mismo proceso. El hombre fue durante siglos el sostén de la familia, era un signo de virilidad. Y ante el conflicto aparece la necesidad de cambio.

 

El hombre se acerca mas a los hijos, pasea y dialoga con ellos, teme menos al contacto con el bebe y ya no será el ansioso padre que espera afuera de la sala de partos, sino el hombre dulce que ayuda a pujar a su mujer dentro y recibirá a su hijo.

 

Las ansiedades y temores del hombre se refieren por lo general a la integridad del hijo y su estado dentro del vientre de su mujer, al estado físico o salud de su esposa, a cual será su rol frente al parto, duda acerca de la capacidad del medico, siente ansiedad frente a como será su desempeño como padre y esposo y se preocupa frente a la situación económica futura.

 

El hombre vive pendiente y dependiente del estado de su mujer y del niño, retiene sus fantasías y temores y llega generalmente al parto con un monto tan grande de ansiedad que es muy lógico y humano que se desmaye cuando lo llaman a participar del nacimiento de su hijo.

 

Es indudable que existe un tabú a adentrarnos en los miedos del hombre y a estimularlo a expresarlos, calmándolos o interpretándolos.

 

Sus ansiedades suelen partir desde el “que hago si el parto se desencadena y no encuentro al médico” como así también “que hago si el pato se presenta en casa”.

 

El miedo y las dudas sobre la capacidad del profesional que atenderá a su mujer, secretamente encierran el “que harán con los genitales de mi mujer”, en la actualidad las parejas dudan, temen y exigen una buena atención.

 

En nuestra sociedad se trata de un matriarcado con respecto al proceso de gestación, parto y puerperio. Solo puede reconocerse la importancia del rol del padre si le llamamos sostén psicológico de la mujer.

 

Pero es indudable que los roles padre y madre han sufrido una intensa modificación en los últimos años, y afortunadamente para el ser humano que llega al mundo, puede esperar que no dentro de mucho tiempo dos personas lo esperaran con las mismas posibilidades de acunarle, cobijarlo con amor, cuidarlo protegerlo y alimentarlo.

 

En los últimos tiempos empieza a hablarse ya de la complementariedad de roles de los padres del recién nacido. Ya no es tan raro el aceptar que un padre bañe o cambie al bebé, prepare la mamadera o lo saque de paseo. Las madres lo viven con complacencia , con alivio, y con mayor amor indudablemente.

 

La primer situación que se nos plantea al introducirnos en esta temática es qué entendemos por padre. La palabra pater, patris, tiene un origen etimológico latino y es muy interesante descubrir cierta etimología en esta palabra.


Por ejemplo, la palabra patrón significa protector, y es muy distinta, etimológicamente hablando, de la palabra que entendemos por “macho”, que viene de machete, de machacar, y la palabra también tiene un origen latino, masulus.


Esta palabra se traduce como indomable o salvaje, y tiene una connotación, en latín, de algo que no se puede domesticar.


Un hombre que es muy “macho”, es alguien que no se puede adaptar a un hogar.


De ahí que la palabra pater – patris – patrón, que sí tiene que ver con proteger y cuidar, sea una especie de antítesis entre lo que entendemos por pater y machismo.


O sea, el macho, desde lo etimológico,  no está para cuidar, el padre sí.


Curiosamente la palabra padre está ligada a la palabra patria, y ahí se da una confluencia interesante: nadie dice “padre-patria”, todo el mundo dice la “madre-patria”, pero es en el sentido de la madre cuidadora, es el lugar donde me siento protegido, donde hecho raíces, etc.


¿Qué se entiende hoy por la palabra padre?


Es algo muy confuso, tanto la palabra padre como el tema de la paternidad. La primer distinción que hacemos es discriminar entre lo que llamamos un padre biológico y la función padre.


Esta confusión se ha incrementado en nuestros días a partir de la posibilidad de gestar un hijo tomando un espermatozoide in-vitro o en un vientre prestado.


Anteriormente a las experiencias genéticas, se les llamaba padre biológico a quien había gestado con su esperma un hijo pero nunca se había hecho cargo del cuidado, crianza, protección, etc.


También se daba el caso de que una mujer quedaba embarazada y no manifestaba quién era el padre y el padre biológico nunca se enteraba. Después avanzaremos sobre la gran diferencia de lo que es ser padre y ser madre.


Hay una frase de una psicoanalista, Irene Meler, que dice “el padre no es el espermatozoide, ni tampoco el apellido”; “el padre es el que ama, cuida y disfruta de la relación con sus hijos” (más allá de que no se trate el padre biológico).


Un artículo de un diario se titula “La nena que tiene cinco padres o ninguno”. Y dice: “... la niña tiene sólo dos años y un problema judicial muy grave: tiene cinco padres aunque legalmente ninguno.


La niña nació en un vientre alquilado, con óvulo y esperma donado. El pedido lo hizo una pareja de California que no podía tener chicos, pero el matrimonio se divorció durante la gestación de la niña. El hombre no reconoce a la niña como propia y ahora un tribunal de apelación deberá decidir si el ex-esposo tiene responsabilidad legal y si su ex-mujer es la madre legal de la niña.


El padre adoptivo se niega a mantenerla (un juez falló a su favor) después de haberse separado de su madre. La mujer que prestó el vientre usando donaciones de óvulos y esperma anónimos, al enterarse de que los padres adoptivos se habían divorciado expresó sus deseos de quedarse con la niña argumentando que la había llevado durante nueve meses para entregársela a una pareja que se amaba y que amaban al bebé.


Pero más tarde retiró la demanda y tampoco quiso al bebé. La historia siguió con que nadie se hizo cargo del bebé. Estas son las cosas que de me dan miedo y me pregunto qué entendemos por padre.


Yo empecé a investigar el tema de la paternidad cuando me enteré de que iba a ser padre. Sentí pánico. La frase que yo solía decir era “cómo voy a ser padre si no aprendí a ser hijo”.


A partir de ese momento empecé un largo camino para entender qué era lo que estaba pasando y me daba cuenta que no era que no deseaba tener un hijo, sino simplemente me daba pánico ese pasaje que el varón necesita hacer para ocupar ese lugar de padre, ese lugar que antes llamábamos cuidado y protección, yo usaría la palabra sostén.


El padre sostenedor y la madre contenedora. Contener y sostener no es lo mismo. Lo podemos poner en términos de femenino y masculino, sostener es masculino y contener es femenino. Esta función de padre que está ligada al pensamiento del sostén, un varón puede cómodamente ponerse en el lugar de un futuro padre si tiene muy enraizado el concepto de auto-sostén.



Trabajando con futuros padres


Hoy en día, intento trabajar con varones que van a ser padres por primera vez. Hemos realizado reuniones en lugares tan particulares como un consultorio ginecológico y como experiencia fue muy rica, porque la primera dificultad que tiene en general el varón es la dificultad para hablar.


Todos los temas ligados a nuestros sentimientos, nuestras vulnerabilidades, son temas silenciados. Y es muy saludable poder instalar la posibilidad de poder hablar sobre estos temas. Los puntos que abordamos en estas charlas son:



Aprender a transitar el camino a la paternidad


Podemos pensar en distintos tipos de embarazo. Hay una posibilidad de embarazo programado, hay una segunda posibilidad de embarazo deseado pero sin programar, hay una posibilidad ambivalente de embarazo no deseado y luego aceptado, y una posibilidad de embarazo no deseado y no aceptado.


El tránsito hacia la paternidad tiene mucho que ver sobre cómo se ha dado la historia de este embarazo. Por lo tanto, es imposible generalizar, hay que tomar cada caso por separado. Son muy distintos los tránsitos hacia la paternidad de un embarazo programado o deseado a uno no deseado o no aceptado.


El embarazo programado tiene que ver con un deseo de ambos, que a veces puede ser sumamente intenso. Aun así, creo que hay un cierto riesgo en las parejas que programan un embarazo, porque hay una sensación como de “apropiación” del niño, “yo te programé”, “sos mío”, y entonces en relación con el niño esos padres tienen un problema en cuanto a soltarlo, darle soga, etc).


En los varones que viven de manera ambivalente el embarazo, lo que suele suceder es que el varón no define su deseo de ser padre. Esta situación no dura los nueve meses, al término del embarazo generalmente existe una situación de mucha integridad y afirmación.


El proceso de aceptar la ambivalencia en general se revierte.

El tema del embarazo no deseado y luego aceptado, habla en general, de mucha resistencia, muchos miedos, fobias, etc.


Por último, el no deseado y no aceptado es el más difícil.

Es importante dejar en claro que en el varón también el embarazo y la espera es un punto límite, un quiebre total.


Hay una publicidad que muestra a un hombre de más de 50 años que dice “... yo te cambio los pañales y vos me cambias la vida “. Y realmente cambia la vida.


El varón se tiene que adaptar no sólo a los cambios corporales que vive la mujer sino también a sus propios cambios. Durante el embarazo, hay cambios corporales, y psicológicos. Hay cambios en la manera de pensar, cambios en la sexualidad, que involucran a ambos miembros de la pareja.


Freud habló muchísimo sobre la envidia, pero poco y nada, o casi nada, sobre la envidia al embarazo. Algunos autores lo han empezado a trabajar posteriormente. Yo creo que la envidia a la posibilidad de crear dentro del cuerpo es lo que motiva entre tantas otras cosas, tantas luchas de poder y tanta necesidad que ha tenido el varón de someter a la mujer históricamente.


Como el hombre no puede crear dentro del cuerpo, no le queda otra posibilidad que hacerlo fuera del cuerpo. En términos de producción, a los varones lo único que les quedó es producir fuera del cuerpo, y eso nos ha llevado a un constante hacer. Incluso se puede pensar que la condición que tiene la mujer es el no hacer.


Cuando una mujer está embarazada, lo primero que se le dice es “no hagas nada”; ¡ya está haciendo muchísimo! Estar gestando vida dentro del cuerpo es una función intensísima (y además, durante las 24 horas).


Esta actitud masculina de estar haciendo todo el tiempo creo que viene de que el hombre nunca ha vivido eso de estar haciendo en un estado de gravidez. Siempre digo que la mujer entraña y el hombre extraña. Esto sirve para entender muchas actitudes a lo largo de la historia.


 
Hablar sobre las expectativas que cada uno tiene sobre la situación


Es increíble lo que llegan a decir ciertos varones en algunos grupos o situaciones.

Cuando hablamos de expectativas nos referimos a si será nena, varón, profesional, etc. Se escuchan expectativas de todo tipo.


Lo interesante es que se habla mucho de las expectativas de lo que no se quiere que suceda. Por ejemplo, el varón dice que si yo tengo un hijo varón y es gay lo mato. El tema que más aparece es el temor a aquello que yo no me animaría jamás a aceptar.


En esto el varón es mucho más inflexible que la mujer. Inclusive el temor enorme a la superación. Porque hay una especie de ley natural en la cual los hijos tienen que superarnos. Es algo lógico, normal o natural. Pero a veces, aparece también el pánico de ser desplazados o superados por los hijos.



Hablar sobre los miedos que tiene el varón


Con respecto a los miedos, aparecen cosas muy parecidas. Los varones tenemos el mismo miedo que las mujeres, por ejemplo, de que el embarazo no salga bien, de que aparezcan enfermedades congénitas, etc. La mayor diferencia es que el varón no lo dice, el varón está sosteniendo la situación.



Tratar de hacer el juego de las comparaciones


Cotejar qué le está pasando a los demás varones y si tiene que ver con lo que le pasa a cada uno en particular. El juego de exteriorizar expectativas, miedos, inseguridades, lleva cotejar con los pares. “¿a vos no te pasó esto?”, “a mí me pasa lo mismo”...  Es un sentimiento de enorme alivio el que siente el varón cuando descubre que todo lo que a él le pasa no es únicamente de él.


Es una novedad para el varón descubrir que al otro le pasa lo mismo. Esto para las mujeres es completamente diferente, ya que tienen otro tipo de comunicación.



El desplazamiento


O lo que podríamos llamar el tema de los celos; el varón desplazado, típica situación del embarazo.

Lo que yo he observado desde mi experiencia clínica con los varones, es que los varones que no han resuelto de manera favorable su relación con los hermanos (generalmente), o que han sido hijos únicos, son los que más conflictos tienen con el tema del desplazamiento y de los celos. Porque no saben lo que es compartir el momento que les toca vivir.


Lo que suele ocurrir con el varón que llega a la consulta, es que manifiestan “cuando estábamos solos éramos el uno para el otro, y ahora me siento excluido desplazado”. Yo creo que normalmente se trata de varones que nunca han resuelto este tema, ya sea por dificultades con los hermanos o por ser hijos únicos.



La competencia


Básicamente, la competitividad con otros varones y especialmente con el médico. Hay médicos muy particulares que “echan” al varón y se quedan solos con la mujer. Además se establece un estado como de “enamoramiento” de la mujer con el médico, que es obvio, porque la mujer necesita confiar plenamente en el médico, y este pasa a ser una figura preponderante. Y esto el varón lo percibe. Es un tema que debe ser hablado entre el varón, la mujer y el médico. Este es un tema que todavía hoy constituye una gran lucha de poder entre el médico, que se coloca en un lugar de omnipotencia total, y el varón, que se siente totalmente desplazado.


Para evitar este conflicto todos tendríamos que reflexionar sobre esta situación y ver que lugar ocupa cada uno.

 
Fantasías


Lo fantasmagórico; todas las fantasías que tenemos los varones. Se relaciona con el 3º punto, y es similar a la temática masculina.



El trabajo de parto


El padre primerizo no tiene ni idea del momento que va a transitar durante el parto.

El momento del parto es un momento que requiere mucha preparación tanto para el varón como para la mujer. Es el momento más masculino para la mujer, y el más femenino para el varón. Aquí se invierten los roles: la mujer es la que está activa, pujando con toda su fuerza y toda su valentía, convirtiéndose en protagonista total del momento y desarrollando una energía generalmente masculina.


Para el varón es el momento más femenino porque toma una actitud “pasiva” y no todos se toman a bien esa actitud de la mujer, sin hacer nada.



El momento inmediatamente posterior al parto


Siempre he promovido que el varón tenga cierta actitud activa en el momento del parto, especialmente en el momento de cortar el cordón. Esta situación, el acto de cortar el cordón tiene que ver con la función de ser padre. Lacan diría que el padre es la Ley, el que pone los límites, es el que tiene la función de separar, alguien lo tiene que hacer y ese es el varón/padre.


La presencia del padre en el parto y posteriormente, en minutos posteriores al parto, también tiene mucha importancia. Ciertos estudios que se han realizado en Francia han descubierto de qué manera escucha un feto. A los 4 meses y medio de gestación el oído está perfectamente desarrollado y escucha maravillosamente bien. El primer sentido en desarrollarse es el auditivo.


Lo que más me sorprendió es cómo viaja el sonido hasta llegar al bebé. Cada vez que vean a alguien hablándole a la panza de la mamá, el bebé está escuchando a través del oído de la madre.


Ese sonido viaja a través de la parte ósea de la mujer, entra por el oído baja por la columna y se produce la absorbancia. Además, a través del agua el sonido viaja cuatro veces más rápido.


Se han realizado muchas experiencias como pedirle al padre que durante los últimos tres meses del embarazo le cante una canción al oído de la madre.


En el libro “Nueve meses en el paraíso” se dice que la voz del padre es la más escuchada por que el bebé escucha mejor las frecuencias graves y las agudas no las escucha.

Esto cambió en los últimos tres años, los últimos estudios dicen que escucha tanto los graves como los agudos. E incluso, un mayor rango de ciclos por segundo que los adultos. Tanto es así que se está hablando últimamente cuánto podría afectar el ultrasonido a los fetos.

 

Entonces la presencia del padre es rotunda a partir de la voz y esto es casi revolucionario: la importancia del padre en los primeros tiempos del bebé.

 

 

Hacerse cargo (de un bebé llorón)

 

El tema de hacerse cargo o no hacerse cargo tiene que ver también con el trabajo anterior al momento del parto y con lo que se produce después con el famoso período llamado puerperio. En realidad, se ha descubierto que la depresión también se produce en el varón. Entonces, podríamos decir que el puerperio no es sólo femenino, lo que pasa es que no tiene nombre en el varón.

 

Hay muchos casos en que después de la euforia del primer día, hay un pico de depresión en el varón que podría implicar mucha dificultad en el tema de hacerse cargo y esto tiene que ver –obviamente– con el tipo de vínculo de la pareja.

 

 

El trabajo, el dinero y el futuro (temas pesados en un varón a punto de ser padre)

 

Este punto no requiere un mayor desarrollo. Es del que más se habla y tiene que ver con el rol sostenedor del varón.

 

 

La reparación en su relación con el padre

 

Cuando el varón se ve venir su situación de paternidad empieza a remover lo no resuelto de su relación con su padre. Este punto es muy importante.

 

El futuro padre en esos momentos suele entrar en una profunda necesidad de rever su relación con el padre. Lo primero que aparece es “Yo no voy a ser igual que mi padre, yo voy a ser diferente, voy a actuar de esta manera y no de aquella”. Rara vez se produce una identificación con el modelo de padre.

 

Existe un síntoma que se llama “hambre de padre”. Los varones que han tenido “hambre de padre”, por ausencia o porque falta una función que en el padre es rotunda se producen situaciones muy conflictivas. Al respecto, leemos:

 

“Los hijos que no hayan recibido una resintonización con el cuerpo masculino adulto estarán también con el padre toda su vida. Creo que llamar hambre a extrañar es adecuado. Al cuerpo joven le faltará sal, agua o proteínas del mismo modo que si al cuerpo o aparato digestivo de una persona hambrienta le faltara proteínas. Si no las encuentra, el estómago comenzará a devorar los propios vínculos.

 

Estos hijos hambrientos rondarán a los hombres mayores como los desposeídos rondan la sopa de las casas de caridad, sentirán vergüenza de su condición, una vergüenza sin nombre y muy amarga.

 

Y no importa cuánto simpaticen con sus hijos hambrientos, las mujeres no sustituir esa particular sustancia perdida, el hijo podrá más tarde tratar de obtenerla de una mujer de su misma edad, pero eso tampoco dará resultado.”

 

La temática a la que me refiero con título de hambre de padre es una temática enormemente compleja porque, en varias generaciones, el tema de ausencia de padre ha sido tremenda en los varones, por lo menos en los varones mayores de 35 o 40 años. El “hambre de padre“ significa una enorme carencia por falta de identificación.

 

 

La comunicación: su comunicación con la mujer y el futuro bebé

 

El tema de la comunicación es importante. Si una pareja no tiene muy aceitada la maquinaria de la comunicación a lo largo de todo el embarazo se acrecienta un problema.

 

La factura es para todos. La comunicación, en general, se modifica mucho en una situación de embarazo. Y el padre muchas veces está tan “shockeado” ante su nueva situación frente a la paternidad que a veces se producen situaciones de extremo silencio y el lugar de la comunicación queda totalmente relegado.

 

Lic. Alberto Wang (Natal)

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Featured Posts

ONDE ESTÁ?

July 6, 2017

1/1
Please reload

Recent Posts

April 20, 2020

December 2, 2019

Please reload

Archive
Please reload

Search By Tags