LA ESPIRITUALIDAD DE LA DOULA

 

    Creo que, mediante los despertares de consciencia de cada una de nosotras, como mujeres, madres, personas, y en mi caso, aprendiz de doula también, podremos transformar este modelo deshumanizado de sociedad, que nos aparta de nosotras y nuestra naturaleza, transformando algo tan puro y único como el nacimiento de una nueva vida, en algo meramente mecanizado y alienado. Este cambio comienza con nosotras...

 

     Introducción

 

     La intención de este trabajo es profundizar en la importancia de la humanización del parto y nacimiento, no sólo para las mujeres y niños, sino para la totalidad de la sociedad. Para esto, voy a abordar el tema “La espiritualidad de la Doula. Parto como rito de iniciación”, tema desarrollado durante el curso Doula Parto y que cambió profundamente mi percepción sobre la realidad cultural y social en que crecemos y vivimos. Creo que, mediante los despertares de consciencia de cada una de nosotras, como mujeres, madres, personas, y en mi caso, aprendiz de Doula también, podremos transformar este modelo deshumanizado de sociedad, que nos aparta de nosotras y nuestra naturaleza, transformando algo tan puro y único como el nacimiento de una nueva vida, en algo meramente mecanizado y alienado. Este cambio comienza con nosotras, porque con cada parto sin violencia surge la posibilidad de vivir en un mundo mejor, para nosotros, para nuestros hijos y para las nuevas generaciones. Mi visión, es la de una persona comprometida desde el amor y el respeto con la vida. Por eso, voy a sumergirme y recorrer estos temas haciéndome preguntas y tratando de encontrar respuestas, basándome en textos analizados durante el curso y en otros que el destino me puso frente a los ojos.

 

     El camino a recorrer

 

     Cuando se habla de embarazo y parto, las primeras ideas que vienen a nuestra mente están puramente relacionadas con los cambios fisiológicos que se producen durante la gestación en el cuerpo de la mujer, el desarrollo de esa nueva vida que se está gestando y, en lo referente al parto, el dolor físico por el que se deberá atravesar en ese momento. Si bien esto es real, no envuelve la totalidad del proceso, porque el embarazo y el parto también conllevan un proceso espiritual y emocional. Con esto me refiero a que además de ser un proceso fisiológico, en el que todo el cuerpo participa activamente, también tiene que permitirse una consciente participación del aspecto emocional y espiritual de la mujer, porque acaso, ¿somos sólo carne? Creo que en cada acto que realizamos dejamos impreso nuestro ser interior, lo que nos permite diferenciarnos de los animales y, por lo tanto, el negar este aspecto es negar nuestra condición de seres humanos.

 

     Cuando digo proceso emocional y espiritual me refiero a que desde el embarazo, se desatan en la mujer cambios corporales y emocionales como ser:

 

     Cuerpo físico: con el transcurso del embarazo, va cambiando nuestra apariencia continuamente; se nos presenta un cuerpo desconocido al cual debemos adaptarnos y aceptar. Para algunas mujeres este cambio es difícil de asimilar, porque no se sienten identificadas con la imagen que ven. Otras, lo viven plenamente y esto se refleja en su estado de ánimo, podría decir que su presencia irradia luz.

Por dentro, la actividad es intensa: un nuevo ser, algo que antes no estaba, comienza a ocupar un espacio, también necesita alimento y oxígeno. Nuestro cuerpo, tiene que trabajar para adaptarse a ese nuevo organismo y no rechazarlo. En medio de esta lucha, suelen estar las náuseas, las largas horas de sueño, el desgano y la irritabilidad, que afloran como síntomas de todo este proceso de adaptación. Con el transcurso de las semanas, estas sensaciones físicas van acomodándose y desaparecen casi por completo. Todo nuestro organismo trabajará arduamente, de manera natural, para llegar preparado al momento del parto.

 

     Cuerpo emocional: el saber que dentro nuestro se está comenzado a gestar un nuevo ser,   que somos portadoras de vida, y que además, esta pequeña lucecita es y será parte nuestra para el resto de la vida, despierta en nosotras un proceso que tiene que ver con una transformación profunda de nuestro ser. Comienza así una etapa de revisión en torno a la relación con nuestra madre, padre, pareja y amigos. Se abrirá la puerta hacia nuestro más profundo ser, dándonos la posibilidad de sanar viejas heridas, elaborar duelos, escucharnos, cambiar o aceptarnos, todo esto dentro de una percepción directamente relacionada con la nueva familia a la que pronto perteneceremos. Comenzamos aceptar que la niña, la hija, la persona individual e individualista, tiene que dar paso a la nueva mujer, que deberá cuidar de otra vida, porque de ella dependerá su existencia. A partir de entonces, ella tendrá que asumir su nuevo estatus, el de madre. Otra lucha interna que se desata, es en relación con la muerte o a la posibilidad de que el bebé nazca con malformaciones. No hay mujer que durante el embarazo no tenga sueños o pensamientos de muerte (es normal tenerlos porque en el momento del parto nos enfrentamos a la vida, y la muerte forma parte de la vida) o malformaciones (estas, a mi parecer, están en relación directa a sentimientos de culpa, como por ejemplo, el no habernos cuidado durante alguna relación sexual con otra pareja, el haber tenido pensamientos negativos sobre el embarazo, etc.).

 

     Todo esto forma parte de la maduración personal que estamos comenzando a transitar. Tanto el cuerpo físico como el emocional, conviven y forman parte de este ciclo de vida. Si no hay una conexión entre ellos, este pasaje no tiene posibilidades de darse. El participar activamente, tomar consciencia y conocimiento de que éste es un proceso natural, el entender que nuestro cuerpo está perfectamente “diseñado” para sobrellevarlo, nos devolverá el protagonismo en el parto y el poder sobre él, porque ya no nos será algo desconocido, algo ajeno, que por ignorancia nos cause miedo.


     Pero, ¿por qué es importante el acto de parir?

 

     Como vimos más arriba, durante el embarazo se da un proceso en el cual se van ajustando y acomodando aspectos corporales y emocionales. Todo esto llega a su punto culmine con el parto. El recorrido que hicimos hasta entonces cobra sentido; el parto es el umbral donde todo lo que hayamos elaborado hasta aquí, tanto física como emocionalmente, sufrirá una resignificación en nosotras. Nos dará la posibilidad de vivir una experiencia única, llena de plenitud, porque nos percibiremos en nuestra totalidad; todo nuestro ser enfocado en una sola acción, despojadas de todo prejuicio y entregadas a la sabia naturaleza. 

 

     Nuestro cuerpo ya esta preparado para este momento y el bebé esta en condiciones de afrontar esta última etapa en la que deberá participar activamente, ambos comenzarán un viaje hacia lo desconocido: en la mujer “…se abre un espacio atemporal, un portal de acceso a la sacralidad de la creación, y su propia sacralidad.”…Es el trance para el bebé…el pasar de un estado de gracia, perfección y equilibrio, el nirvana, a un estado de caos, lucha por sobrevivir, enfrentamiento y separación de un mundo en el que reinaba la paz.”(1)

 

     Además, es una de las grandes razones del ser mujer; el poder engendrar y dar a luz a nuestros hijos es la máxima expresión que nos da la naturaleza para sentirnos plenas. Rara vez eso se repetirá en lo cotidiano de la vida.

 

     Por otro lado, no nos olvidemos que esta preparación que vivió el cuerpo durante el embarazo debe concluir, tener un cierre, como le corresponde a todo ciclo de vida. De lo contrario, estamos interrumpiéndolo y, cuando esto sucede, algo queda inconcluso e inevitablemente se crea un desequilibrio con consecuencias, que pueden enmarcarse dentro del plano emocional, como por ejemplo la depresión pos parto, o del físico, como ser la no evolución del trabajo de parto que desencadena en cesárea.

 

     ¿Por qué el  parto como un ritual de iniciación?

Vivir el parto como un rito de iniciación, nos va a dar la posibilidad de alcanzar otro estado de consciencia, porque al desestructurar nuestras ideas y dejar salir nuestra parte instintiva, conectándonos con ella, estamos afrontando este hermoso desafío que nos impone la sabia naturaleza: el de florecer, renacer con nuestros hijos, para encontrarnos con nuestro verdadero ser, desde el amor, la aceptación y el trabajo que esto implica. 

 

     Entraremos a este ritual siendo una mujer y saldremos siendo otra. Gracias a esto, comenzaremos a transitar un nuevo camino, con una nueva consciencia, una mirada crítica y reflexiva hacia nuestra comunidad, nuestro entorno, familia, pareja y hacia nosotras mismas. Es la máxima expresión de conciencia de nuestra totalidad: nuestro cuerpo, mente y emociones en movimiento constante, transformándose día a día, dejando un vacío donde se rompieron cadenas y llenando espacios donde había ignorancia, inseguridad y miedo. 

 

     Muchos de los aspectos que nos caracterizaban se habrán transformado, renovado, y hasta encontrado nuevos significados dentro nuestro, llevándonos a transitar el rol de madre de una manera activa y que podrá ser cuestionada por nuestro entorno, pero que para nosotras es el correcto, racional y espiritualmente. Es importante escucharse, dejar aflorar el propio instinto y que este también este involucrado en la decisión de qué es lo mejor para nosotras y para el bebé. Esto nos dará seguridad y confianza, aspectos fundamentales para mantenernos en el camino que decidimos recorrer, el del crecimiento personal.


     Hablemos de dolor

     Hablar sobre el dolor que se vive durante el trabajo de parto y parto, causa a las mujeres, que desconocen el proceso, miedo y ansiedad. Por eso la importancia que tiene conocer este proceso. Debemos entender que enfrentarlo forma parte de este camino que elegimos recorrer. Nos mostrará débiles, indefensas y descontroladas, no seremos dueñas de nuestras acciones y la razón será apagada por el instinto, todo parecerá una tormenta. Pero esto,  permite que nuestro cuerpo desate un cóctel de hormonas listas para entrar en acción. Por más que una parte nuestra quiera huir, no enfrentarse al del dolor, ya lo tenemos frente y este es un camino en el cual no podemos volver hacia atrás. … no hay que juzgar a una mujer si en ese momento dijo: “No puedo más, necesito anestesia”. Ella dio lo máximo que pudo y que su cuerpo estaba preparado para tolerar. Solamente ayudarla a no juzgarse a si misma cobarde ni que se enjuicie ella misma, hacerla ver que cada una tiene la experiencia que debe tener, para lo que estaba lista de asumir y ya.”(2)

 

     Debemos saber que, el dolor del parto es un dolor diferente, es un dolor con intervalos que nos permitirá recobrar fuerzas para continuar con el trabajo. Además, es un dolor transformador; al pasar por él estamos renovándonos, dejando ir a la niña y sintiendo llegar a la mujer. Nos desestructura tanto física como emocionalmente para dejar de ser uno, y pasar a ser dos.


     ¿En qué consiste la espiritualidad de la doula?


     Como en cualquier otra profesión, no se alcanza con tener los conocimientos técnicos necesarios para realizar nuestro trabajo, el ser humano necesita dejar su huella en cualquier obra o trabajo que realice, ya sea por amor propio, egocentrismo, reconocimiento, estatus, etc. Al actuar de esta manera, en mayor o menor medida, estamos plasmando nuestras emociones y nuestro espíritu también. 


     La doula no es la excepción; ella debe tener, además de conocimientos formales, desarrollado su aspecto espiritual. Esto es fundamental para su trabajo, porque como vimos anteriormente, el embarazo y el parto tienen un proceso emocional muy fuerte y profundo, durante el cual ella deberá acompañar a la mujer, desde el respeto y la humildad, con un espíritu amoroso y dedicado. Esto, generará confianza y seguridad en la embaraza afectando positivamente en sus elecciones.


     “Siento que nuestro rol como doulas, entre tantas cosas, el más esencial, es el de reconstruir, reproponer rituales, ceremonias que transmitan esa consciencia profunda de lo que significa convertirse de niña a mujer, de mujer a madre, de madre a sabia, para reformular los saberes impuestos y recrear otros que la sociedad tecnocrática se ha empeñado en hacer desaparecer.”(3)


     Conclusión

 

     Hoy, como futuras Doulas y mujeres con consciencia, creo que nuestro desafío es ayudar y saber transmitir a otras mujeres la importancia de la humanización del parto y el nacimiento. El cambio solo vendrá si nos unimos, si nos animamos a sentir, a redescubrirnos, si dejamos que el amor y el respeto por la vida sean nuestras armas. Luchemos por recuperar el protagonismo que permitimos que gradualmente se nos fuera quitado, a través de la alineación cultural en que crecimos y la ignorancia en que esta nos envolvió. Pero nunca olvidemos que esta lucha es primeramente interna, porque hasta que nosotras mismas no nos hayamos apropiado e internalizado los desconocimientos y conocimientos que al tema se refieren, no podremos ayudarnos a otras mujeres, mucho menos a nosotras mismas.

 

     “Estar tan cercanas a la creación, enfrentarnos al dolor, tomar consciencia de este ser que ha llegado a la vida, nos da una perspectiva más amplia de la existencia, nos hace darnos cuenta que la vida es sagrada, y cuando ampliamos esa consciencia al mundo entero, a la existencia del ser humano en la Tierra ya ningún bebé que nos encontremos en el camino ni ningún niño o niña en el mundo que sufra, o sea maltratada nos será indiferente. Cada llanto que escuchemos lo sentiremos como el de nuestro propio bebé y nos hará sentir más responsables y conscientes de la importancia de nuestra misión. 

 

     Vivir la experiencia del parto nos acercará más al ser femenino, a asumir un rol que nuestra cultura y sociedad tecnocrática se ha encargado de subestimar cada vez más y de la cual somos nosotras mismas también responsables de haber desvalorizado.

 

     Nos aproximará a la sanación de nuestra relación con nuestra madre biológica y con la Madre Tierra en términos más globales. Porque sabremos que si no la cuidamos a Ella como dadora de vida estaremos descuidándonos a nosotras mismas que somos sus hijas portadoras de sus semillas que tenemos como misión permitir que la vida se siga propagando y manteniendo desde el amor, el respeto y la reverencia que la vida misma se merece.” (4)


Notas:

 (1), (2) y (4) -  APUNTES Y REFLEXIONES… EL  PARTO  COMO   INICIACION.
      Escrito por Isabella Polito de Lares
       HYPERLINK "http://www.auroramadre.com" www.auroramadre.com
 (3) - Redes de apoyo entre mujeres.
       Laura Gutman - http://www.lauragutman.com.ar


Bibliografía


- Isabella Polito de Lares

APUNTES Y REFLEXIONES… EL  PARTO  COMO   INICIACION

   HYPERLINK "http://www.auroramadre.com" www.auroramadre.com

- Parto Respetado - http://criaryamar.com/Cargar-a-tu-bebe/

*Las primeras horas tras el parto

*Dar a luz: recibiendo a un nuevo ser - Enrique Blay, Terapeuta Psico-emocional en el Centro: "ARA- Psicología / Psico-emocional"

*Parto: nadie debe decidir por ti - Doctora Ibone Olza, médico psiquiatra.

- Adriana Tanese Nogueira

*PARTO ALQUÍMICO - Entre individuação feminina e transformação social

*Gestação e parto como um ritos de iniciação.

- Consuelo Ruiz Vélez-Frías– Editorial Thalassa

 “Cartilla para aprender a dar a luz”

- Mara Freire – http://www.ongamigasdoparto.com

 Conducta y ética de la Doula.

- Liliana Silveira - http://www.amigasdoparto.org.br

Estudiante de biología, representante y responsable de las actividades de la ONG Amigas do Parto em Salvador (BA).

- Dra. Robbie Davis-Floyd

Introducción: El nacimiento como un rito de iniciación

Tomado del libro BIRTH AS AN  AMERICAN RYTH OF PASSAGE, de la, traducción por Dr. Beltrán Lares D.

- Raquel Schallman

Parir en libertad: en busca del parto perdido – Editorial Grijalbo.

- Laura Gutman - http://www.lauragutman.com.ar

*Redes de apoyo entre mujeres.

*La depresión pos-parto.

 

Sandra Gabriela Romero es aprendiz de doula, tiene 33 años y vive en Argentina. Este texto es su trabajo de conclusión del Curso de Capacitación de Doula Parto que ella ha hecho en el segundo semestre de 2009. E-mail: sandra.gabriela.romero@gmail.com

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