¿CÓMO SE DESARROLLA LA CAPACIDAD DE AMAMANTAR?

March 21, 2019

Las organizaciones de Salud Pública hacen campañas de promoción de la lactancia con mucha eficacia. Ahora, ¿fueron útiles? Las estadísticas muestran que la duración de la lactancia es corta, pese a que las madres desean amamantar mucho tiempo. ¿Por qué? Esto tiene relación con cómo parió esa mujer y cómo ella misma fue amamantada. Podemos hacer una analogía con el amor: se dice que es importante amarnos los unos a los otros, y esta promoción fue eficaz en términos de que estamos de acuerdo, pero esta campaña no fue útil (lo estamos viendo en la sociedad).

 

Las ciencias nos dan la respuesta de cómo fomentar la capacidad de amar y amamantar. Desde la perspectiva fisiológica, es fácil explicar la conexión entre la fisiología del parto y la fisiología del amamantamiento. Desde 1979 sabemos que las embarazadas debían producir endorfinas para comenzar a parir, ya que hay un dolor fisiológico en el parto del cual la mujer se protege fisiológicamente mediante la secreción de beta-endorfina, y esta hormona genera la producción de prolactina, en una cadena fisiológica de acontecimientos.

 

Para ser eficaz, la ocitocina debe liberarse por pulsaciones. Esto fue estudiado por los suecos, que compararon la liberación de ocitocina al segundo día postparto mientras amamantaban, y descubrieron que las mujeres que habían tenido un parto vaginal sin medicamentos tenían pulsaciones numerosas de ocitocina, mientras que el grupo de mujeres que habían parido mediante el uso de medicamentos no lo tenían. La duración del amamantamiento depende de cómo parió la mujer a ese niño. Un estudio italiano buscó la cantidad de endorfinas en la leche materna al cuarto día (leche calostral), y quienes habían tenido partos naturales tenían una cantidad significativa de endorfinas al cuarto día, no así quienes habían tenido un parto medicado. ¿Es como una recompensa para el bebé o genera adicción al pecho? La duración del amamantamiento se relaciona con la cantidad de endorfinas.

 

Respecto a la lactancia, el reflejo de búsqueda del recién nacido es comparable al hociqueo de los cerdos buscando trufas: apenas nace, busca y encuentra el pezón materno. Nos gustaría tener estudios desde la perspectiva epidemiológica, pero aún no los hay. Cuando se hace una anestesia peridural convencional, la anestesia es local pero también paraliza los miembros inferiores. La peridural ambulatoria es una anestesia local con poca cantidad y se le agregan opiáceos en mayor cantidad (fentanilo). La introducción de opiáceos en la peridural perturba mucho el inicio y la duración del amamantamiento así como su calidad. Por eso se prefiere lejos la peridural convencional.

Hoy en día en Brasil, el 86% de las mujeres universitarias paren por cesárea, y el 66% de las que tienen estudios terciarios.

 

Respecto a la cesárea, el riesgo de muerte materna aumenta 3 o 4 veces respecto al parto natural, pero más bien por razones preexistentes que provocaron la cesárea que por la intervención misma. En un estudio sobre mujeres que tuvieron cesáreas programadas en la semana 39 por presentación podálica (60.000 casos) hubo cero mortalidad materna. Esto hace 20 o 30 años hubiera sido imposible, pero hoy la cesárea es una intervención fácil, rápida y segura. Esto puede generar la opinión de que lo ideal es parir por cesárea. Los avances técnicos que se difunden rápidamente, influencian la práctica médica y el modo de nacer.

 

Los avances científicos tardan más en difundirse y en digerirse e influenciarán la historia del nacimiento. La fisiología nos ayuda a entender las necesidades básicas de los bebés y de sus madres, y también va a sugerirnos nuevos criterios para evaluar cómo nacen los bebés, criterios que hasta ahora no fueron introducidos, y deberían ser tomados en cuenta. Por ejemplo:

 

    El modo en que va a parir determina la duración de la lactancia materna, ya que hoy se comprende mejor la conexión entre la fisiología del parto y la del amamanamiento.

    La flora intestinal determina el funcionamiento alimentario y es una parte de nuestra persona y no se puede modificar. Esta flora se organiza rápidamente después del nacimiento, al salir de un medio aséptico y tomar contacto con el medio exterior. Algunos microbios ya fueron conocidos por el bebé, porque estaban en su mamá, y la IgG pasó a través de la placenta. Los primeros microbios que invaden al bebé a través del calostro precoz influyen en la organización de la flora.

    Al pensar en términos de civilización, además de la escala individual, se entiende que es mejor:

  Perturbar lo menos posible el proceso fisiológico en el período perinatal

  Redescubrir las necesidades de las mujeres pariendo y del recién nacido. Re-descubrir es posible, después de que durante miles de años los partos han sido controlados culturalmente. A esto han contribuido mitos como que “el calostro el malo”, y por eso al nacer, el bebé debe ser precozmente separado de su madre, caso contrario encontraría el seno materno. Por eso se corta el cordón inmediatamente, interfiriendo en la tercer fase del parto, que es la que media entre el nacimiento y la salida de la placenta.

 

Los fisiólogos estudian lo que es universal y transcultural. Y lo fisiológico no es igual a lo “normal”, ya que esto último tiene una connotación cultural. Lo fisiológico propone una referencia, de la cual uno puede desviarse pero no dejar de tenerla en cuenta. Si se la desoye, se genera una cascada de problemas. Por ejemplo, ellos dicen que cuando los mamíferos segregan adrenalina, no pueden segregar ocitocina, que es la hormona del amor. La ocitocina es el componente principal del coctail de hormonas del amor que se segregan durante el parto. La adrenalina se libera en situaciones de urgencia o de miedo o de frío o de verse observado.

 

Conociendo el antagonismo adrenalina – ocitocina, entendemos por qué la mujer que pare necesita seguridad, no ser observada, estar en un lugar adecuadamente cálido. Este saber simple debe ser integrado. La dificultad específica del parto en la especie humana –según los fisiólogos- es el enorme desarrollo del neocortex, que es 3 o 4 veces más voluminoso que el córtex de otros chimpancés. Cuando hay inhibiciones para el parto, así como para la relación sexual, estas inhibiciones vienen del neocortex. El parto es un trabajo para las estructuras muy primitivas del cerebro, el hipotálamo y la hipófisis, y no un trabajo para el neocortex.

 

Las estructuras arcaicas son las que liberan el flujo hormonal que posibilita el parto. El neocortex inhibe este proceso gracias a la cultura. La solución es que el neocortex se ponga en reposo. Necesita para ello estar protegido contra toda estimulación. Lo que más lo estimula es el lenguaje. Lo que más necesita una mujer pariendo es silencio. Todas las escuelas obstétricas fueron influenciadas por teorías de reflejos condicionados que conocemos gracias a Pavlov. Se decía que el dolor del parto no es fisiológico sino cultural, que por lo tanto hay que re-condicionar a las mujeres, enseñarles a parir, pujar, respirar, para lo cual necesitaba ser guiada con el lenguaje, lo cual creó nuevos personajes para guiarlas: para parir necesitan un couch, un entrenador, que usa el lenguaje. Llevará tiempo descubrir la importancia del silencio.

 

El neocortex se estimula también con la luz, de modo que si una mujer está en trabajo de parto y apretamos un botón que enciende una luz, la inhibimos. La melatonina se segrega en la oscuridad y reduce la actividad del neocortex, y ayuda a dormirnos así como a parir. El  neocortex también es estimulado por situaciones como es la de ser observada. Fue estudiado científicamente que si nos sentimos observados nos componemos (por ejemplo arreglamos nuestra ropa), vía estímulo neocortical. Vemos videos de mujeres pariendo con su marido, la partera, la doula, el que filma: todos están allí, y a esto se lo llama nacimiento natural, sólo porque ella está en cuatro patas o hay una piscina al fondo.

 

La mejor situación que conozco para un parto fácil y rápido es que no haya nadie, sólo una figura materna (partera o doula) con experiencia y capaz de quedase en absoluto silencio. Los mamíferos saben que la ocitocina es tímida, y se aíslan para parir. Tanto en el parto como al hacer el amor, se requiere ciertas condiciones del entorno. Otro estimulante del neocórtex es percibir un posible peligro, que genera la secreción de adrenalina. Por eso la mujer que  pare, debe sentirse segura, en un ambiente de seguridad. Esto es: silencio,  luces tenuas, no ser observada y en un ambiente seguro. (En culturas antiguas), las mujeres se separaban del grupo para dar a luz, pero cerca de su madre o de otra madre o abuela experimentada que no las juzgue.

 

La particularidad de la partera debería ser esa. El no existir esta figura maternal es síntoma de lo que pasa con los partos hoy. Es necesario redescubrir su función y especificidad. Hoy ellas no pueden cumplir su rol maternal, porque son miembros de un equipo profesional. Deben ser serenas y calmas, pero hoy no ingresan por estas cualidades a las escuelas de parteras, sino por sus conocimientos científicos y teóricos. Las funciones de la auténtica partera tienen que ver con que la persona haya integrado el antagonismo adrenalina – ocitocina por un camino científico o intuitivo. Si al lado de la embarazada en trabajo de parto hay alguien tenso, ella no puede relajarse, porque la adrenalina es contagiosa. No debe haber cerca alguien que segrega adrenalina. Quien acompaña, debe mantener su propia adrenalina baja. Aprendí tempranamente que una partera es una mujer que se pasa el tiempo tejiendo, mientras espera al bebé o a la placenta. Se sabe que la respuesta fisiológica a los actos repetitivos (como el tejer) es el descenso del índice de adrenalina.

 

En el postparto inmediato, la madre alcanza el pico máximo de ocitocina, incluso más elevado que durante el parto, el orgasmo o el reflejo de eyección de leche. Este pico es vital, porque es necesario para el alumbramiento fácil de la placenta. El entorno adecuado posibilita este pico de ocitocina. Esto significa que la madre no debe sentir frío, y no debe estar distraída. No debe tener que hacer nada más que sentir el contacto con su bebé, ver sus ojos, sentir su olor, sin que nada la distraiga. Apenas nace un bebé, siempre hay alguien que dice algo (por ejemplo, mientras la madre mira al hijo, se acercan con una pinza y una tijera a cortar el cordón y la bajan de su planeta a la tierra). A partir de las cicatrices dejadas por las mutilaciones sexuales, la modificación del rol de la partera, la cicatriz cultural del parto, la socialización del entorno, la separación precoz, el atrasar el inicio del amamantamiento, necesitamos fisiólogos para redescubrir que las cosas son simples: parir sola, en silencio y calidez. 

 

Un tema que fue del dominio de poetas y filósofos, debe ser tomado por la ciencia: es la cientificación del amor. Varias ciencias convergen en un punto subestimado: la importancia del nacimiento en el desarrollo de la capacidad de amar. Hace milenios promocionamos el amor, se dice que nos amemos los unos a los otros, pero ¿fue útil esta promoción?


Extracto de la Conferencia en Argentina, Junio 2008
Ecología Prenatal. Nacimiento y amor: ¿un solo tema?

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