GESTACIÓN Y PARTO COMO SÍMBOLOS

April 26, 2019


“Solamente la vida simbólica puede expresar la necesidad del alma - la necesidad diaria del alma... Y porque las personas no tienen tales cosas, ellas nunca salen de ese molino - esta vida banal, terrible, opresiva, en la cual  son "nada más que". En el ritual, ellas están próximas a Dios; ellas son divinas.” C. G. Jung (1939)

 

Lo simbólico es lo que trasciende la estrechez de la conciencia personal. Percibir el embarazo y el nacimiento como símbolos enriquece y promueve crecimiento, abriendo lo femenino para religarse con su base femenina vital más profunda. Así como el agua siempre corre hacia lo más profundo, la embarazada es llevada para hacia lo más hondo y más dentro, en mayor proximidad e intimidad con los procesos inconscientes. Es un dejar fluir, entregarse y reposicionarse sobre la base de sustentación, el apoyo de su sustrato natural, conectado a la Madre -Tierra.


En la era religiosa matriarcal, la gran-diosa-madre como madre-luna, madre-tierra o madre-naturaleza, era el poder generativo, su útero y senos eran venerados. Era la diosa creadora, madre de todo lo que existe. El universo era visto como una mujer dando a la luz a todas las formas de vida. En la imagen de la diosa-madre, mujeres de tiempos antiguos encontraban el reflejo de su naturaleza más profunda. La experiencia de  la mujer embarazada es también la representación de la gran madre telúrica, que dio origen a varias costumbres. Por ejemplo, el parto en el suelo. Existen estatuas de diosas del nacimiento, de rodillas en la posición de una mujer dando a la luz. En textos egipcios, la expresión "sentarse en el suelo" es igual a "dar a la luz" o "nacer"


 El significado religioso de esta costumbre, según Mircea Eliade, historiador de religiones, es: “Nacimiento y parto son versiones micro-cósmicas de un acto ejemplar ejecutado por la tierra; madres humanas imitan y repiten el acto primordial que hizo la vida aparecer sobre el seno de la tierra; consecuentemente, cada madre tiene que hacer contacto con La Grande Generatriz y ser guiada por ella para realizar completamente el misterio que es el nacimiento de una vida, como también de ella recibir energías benéficas y encontrar su protección materna."La capacidad natural de la mujer de generar un hijo, una vida en su cuerpo es la oportunidad que tiene ella de vivenciar una iniciación, regida por el principio lunar. Un misterio femenino que implica el someterse a un proceso de maduración, en el cual hay una adquisición de conocimiento que engloba lo receptivo, recibiendo la semilla y nutriendo las raíces en silencio; es una donación paciente, tolerante, un entregarse, soportando la transformación.


En este sentido, el embarazo y el nacimiento pueden hacerse una aventura psicológica profunda, por medio de ella la mujer siente su unidad con la madre creativa, su identidad con ella. Es un recorrido para ser recorrido sola, gestando la nueva vida en sí. La mujer embarazada fue venerada desde la antigüedad como representando "algo en sí misma", "algo individual", y el embarazo puede propiciar esa experiencia de hacerse completa en sí misma, independiente de lo masculino. Las diosas lunares eran vírgenes. No en el sentido de la castidad, pero en el sentido de no-casadas, aquellas que pertenecen a sí mismas.


La diosa virgen es "una-en-sí-misma", no estaba relacionada como contraparte femenina o esposa a ningún dios, nada de externo a ellas  determinaba sus calidades o regulaba su conducta, siendo su propia soberana. Ese entregarse a sí misma o a la diosa en sí, no es una aceptación pasiva, pero una respuesta abierta a un momento afirmativo de la vida que demanda coraje y fe, es decir, entrega activa. Una posición que no interfiere, pero colabora con el proceso natural. En el momento de dar a la luz, al desistir de sí, para ser solamente un canal, un medio de abertura para la nueva vida, aceptar la dilatación, el dolor de la contracción, entender una dinámica nueva, donde las cantidades de esfuerzo y no-esfuerzo sólo pueden ser penetradas por una visión de conjunto. En el parto la mujer experimenta una descendida a las profundidades y, como sus ancestrales, independientemente de las características propias de su personalidad, grado social o raza, es la criatura hembra ocupada en su tarea más fundamental.

Adelise Noal Monteiro es médica pediatra, atiende partos em domicilio y reside en Porto Alegre (RS) Brasil.

Traducido al español por Mirian Marques Pereira

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