SANAR LA MATERNIDAD DESDE LA ACEPTACIÓN ELEVADA

November 26, 2019

Mariela Moreno Pérez

Educadora Infantil-Renacedora-Facilitadora del Parto Respetado y Nacimiento sin violencia
Sonrisas para la Vida
 www.sonrisasparalavida.com - "mailto:sonrisasalavida@gmail.com" sonrisasalavida@gmail.com


Para facilitar un entorno amoroso es importante soltar el miedo y quedarse con el amor. Es importante asumir ese postulado maravilloso de "Un Curso de Milagros" que cita textualmente: "Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. En esto radica la Paz de Dios." ¡Y cómo no habría de ser así ante la Majestad de la Vida. De esos Seres completos que nos eligen como madres y padres para el acompañamiento en su Camino Evolutivo. Ellos y ellas muy bien lo merecen. Ellos y ellas son los futuros pobladores de la vida digna que tengamos a bien abrir para ellos y ellas.


Para facilitar un entorno amoroso es vital asumir compromiso. Comprender que en la

simbiosis que se nos presenta en la tarea de ser madres y padres no hay otra misión que concretar la razón de ser de estar aquí. Crecer, Crecer y Crecer haciendo honor a la existencia y al deseo de vivir.


Para facilitar un entorno amoroso se requiere la alegría que nos puede producir mirar cada día, cada hora y cada minuto como la inmensidad que la Madre Tierra nos modela constantemente. Ser, Estar y Lograr con entusiasmo, con definición y con claridad. Y el re-conocimiento de quienes somos, nos favorece la tarea. Nos apoya a soltar miedos y fantasías para vivir en el Amor.


Para favorecer un entorno amoroso es importante manejarnos en la compasión. Lo que se traduce en el ponernos en el lugar del otro/a y decodificar los mensajes maravillosos que nos entrega la Maestría de compartir en la cooperación. Saber atender la vibración del otro/a y por sobre todo enaltecer a la niñez como la mayor expresión de comprensión. Tan sencillo como Ser, de eso se trata.


  

Lo receptivo puede parir

Porque lo creativo lo incita

Receptivo es el cielo

Creativa es la Tierra

Eme-Luz


Nos dice Marianne Williamson en su libro VOLVER AL AMOR: "Cuando nacimos, estábamos perfectamente programados. Teníamos una tendencia natural a concentrarnos en el amor. Nuestra imaginación era creativa y floreciente, y sabíamos usarla. Estábamos conectados con un mundo mucho más rico que el mundo con que ahora nos conectamos, un mundo lleno de hechizo y del sentimiento de lo milagroso. ¿Qué nos pasó, entonces? ¿Por qué cuando llegamos a cierta edad y miramos a nuestro alrededor, el hechizo había desaparecido?"


Y yo pregunto: ¿Cómo es posible que hayamos olvidado tanto, que entregamos el poder de lo más cercano como nuestro cuerpo físico y nuestras memorias celulares a personas ajenas a nuestro cotidiano vivir?


Cierto es que muchas veces y muchas mujeres acuden al acto sexual con una sencilla e inconsciente  intención de complacer al otro, sin siquiera preguntarse donde está el verdadero y profundo sentir de dicho acto. Asocian amor con carencias, con gusto, con necesidad de atraer, en la búsqueda de su propia autoestima de modo inapropiado. De igual manera acuden a parir, y es allí que el cúmulo de pensamientos negativos aparecen para juzgar los actos inconscientes, es allí que la mujer termina entregando poder sin recordar que su protagonismo es importante para favorecer complicidad a ese impulso de vida que se ha formado en su vientre, sintiéndolo todo, todito, incluso el momento de su nacimiento.


Nacer, crecer, reproducirse y morir es, para algunos, un paradigma vigente. Como si no existiese esa posibilidad de oxigenar la vida, de mirar de otra forma, de cocrear el mundo deseado. De allí la inconformidad con la existencia y por supuesto el automático proceder que ronda la cotidianidad. 


Asumir la energía de vivir es tarea urgente, especialmente en las mujeres que deciden hacer de su vida sexual una posibilidad activa. Es tiempo de sanar la maternidad y ello se puede lograr asumiendo esa "Perspectiva Superior" de la que nos habla Jelaila Starr, en la internalización de soltar la polaridad entre la oscuridad y la luz y definitivamente ser vistas como "Todo lo Que Es".  Que también se traduce en la Compasión, el respeto y la responsabilidad. Y esta tarea, debe comenzar por nosotras mismas. Admitiendo que en tiempos remotos hubo la mutilación histórica de nuestra capacidad libidinosa de poblar el planeta con un inmenso grito de amor por todos los rincones. Interpretando a esta libido como esa sensación y aptitud de igualdad total de unos y otros, como esa grandeza en la que la Madre Universal y el Padre Universal predominaban como forma de vida. Sin individualismos ni propiedad privada.


Ya está bueno de cuestionarnos si lo hacemos bien o mal, es tiempo de soltar la competencia con el otro y la otra, de soltar la lucha, la limitación, la maldad, la culpabilidad, la carencia, la sensación de abandono y de pérdida, la urgencia de muerte y la huella de ausencia ante la obligación de "tener que estar".


Estamos en el tiempo de la aceptación. Una aceptación que nos permita mirar bien adentro y profundo y retomar ese camino de hechiceras, de brujitas de la vida. Es tiempo de amar con conciencia, de concebir hijos para la vida, nunca para la muerte. Es tiempo de retomarnos como comadronas y madres universales, es momento de recuperar y expandir esa líbido que nos va a mostrar el camino del verdadero orgasmo. Ese que culmina cuando estamos dando a luz, pariendo con ganas y protagonismo al nuevo habitante de la tercera dimensión. Sabiendo darle la bienvenida a ese Ser completo y Divino que nos ha elegido para Sanar la Maternidad, haciéndonos sentir Diosas Creadoras del latir efervescente continuo y poblador en conciencia, participación y amor.


Aceptar es equivalente a aceptarnos, a conocernos, a lograr una convivencia repleta de sensaciones nuevas. Es mirar con ojos ávidos y activos  lo que nos mostraron como inamovible. Es aceptar la multidimensionalidad en este tiempo aparentemente permanente y cuadrado que hemos creado feamente.


Aceptar es asumir compromisos con los Milagros y su constante creación. Es asumir la verdad de lo que somos: amor en acción, amor latente, alegría de amar, sensación completa de vida y Luz.


Facilitar un entorno amoroso debe comenzar por nosotras mismas. Facilitarnos la verdad de nuestro corazón, la complicidad con ese ser amoroso que nos habita. Cuando nos movemos en esa tónica automáticamente vamos atrayendo a nuestra vida seres respetuosos de nuestra capacidad de amar, de  nuestra  preñez, seres comprometidos con nuestro acto de parir, seres respetuosos del Ser que nace y por supuesto, así, estamos cambiando la forma de nacer. Lo que se traduce en ir eliminando la violencia para con nosotras y para con esos niños y niñas inocentes que vienen a poblar la Madre Tierra y dar su elevado grano de Luz Divina.


LA CREACIÓN DE UN HIJO-A


"Hay mujeres saltando a través de las estrellas

Las he visto

No danzan solas, brincan a la vez...

Mujeres recién paridas

Recién encontradas

Recién descubiertas

Las he visto...

Hay mujeres inevitablemente únicas

Valientes, vivas

Las he visto..."

Carmen Magallón


Para facilitar un entorno amoroso se requiere internalizar de qué se trata el acto de auto-responsabilidad. La responsabilidad no se traduce en las tareas que desde niños nos asignaron nuestros padres y la escuela. Tampoco lo es ese desempeño automatizado de estudiar un nivel medio y superior y cumplir con un trabajo de cierto número de horas por un suelto digno. Tampoco enamorarnos, casarnos y reproducirnos porque "así lo manda la Ley de Dios". Responsabilidad nunca será "Deber estar", "Tener que estar", Jámas.

Al hablar de responsabilidad me refiero al acto superior de asumir la vida con un criterio de consciencia que abre caminos. Que permite mirar los horizontes con la calidad de estrechar lazos energéticos que nos permiten mirarnos con caras novedosas cada día. Responsabilidad es la combinación del "Quiero estar", "decido estar", es la fusión de conciencia, amor y fluidez de la energía que somos.


Responsabilidad es "Estar en placer", con la convicción de que si es fácil para mí, entonces, es bueno para mí. Responsabilidad es  una palabra hermosa que acrecienta los pensamientos y los sentires convirtiéndonos en ese Sol gigantesco, que,  generoso, se asoma a nuestra vida cada mañana. Y entonces qué mejor entorno amoroso que asumir la maternidad y paternidad con profundo respeto hacia ese Ser que nos habita desde el mismo momento de ser concebido. Qué mejor manera que asumir la responsabilidad como seres Co-Creadores con el Universo, como las personas capaces de hacer su mejor obra. Crear un hijo/a.


BB es el Ser que mayor respeto merece en este proceso de crear entornos amorosos. Viene a repetir, al menos, el aprendizaje de adaptarse a un cuerpito minúsculo que le ha de apoyar a incorporarse poco a poco a este espacio de tercera dimensión, espacio en el que ha de pulir su alma en proceso evolutivo y que lamentablemente, muchos adultos, le dan un modelaje  tan irrespetuoso como que es "un infierno el vivir". Mentira, este  Planeta es el lugar que nos favorece la oportunidad de construir el cielo que soñamos desde siempre, desde este ahora eterno, el que olvidamos, por embarcarnos en tareas intrascendentes que consumen nuestra sabiduría, encerrándonos en cánones de estrés, malestar e inconformidad.


Saliendo de la rutina vamos a constatar que la Maternidad y Paternidad son tan sagradas como ese vibrar que de niños nos llevaba a la pasión de sentir que todo era posible, con sencillez y entrega. Simplicidad y amor es una premisa que nos abre la puerta del mundo que en el fondo de nuestro corazón existe como la verdad más verdadera. Y la llegada de un BB al mundo, rellena los espacios de manera Divina, convierte la oscuridad en luz, saca la tristeza para dar paso a la alegría, se olvida el desamor para convertirnos en amor. Amor del bueno. Y eso, hay que tenerlo presente siempre.


¡¡Quien que aún no sea padre o madre y mira a un BB no ha sentido esa acción conmovedora que nos enternece y llena de éxtasis!! Así es y debería ser el percibir la existencia de un Ser Divino desde nuestro vientre materno... allí comienza ese Entorno amoroso del que aquí conversamos.


Nos dice Deepak Chopra: "El bebé toma conciencia de sí mismo en las primeras etapas de su vida dentro del útero. Tan pronto como se desarrolla su conciencia sensorial, percibe y responde a los sonidos, las sensaciones, los sabores y los aromas sutiles provenientes del cuerpo de la madre. La forma como la madre interpreta el mundo se cuela a través de su cuerpo hasta llegar al bebé, quien aprende rápidamente a asociar sus experiencias con sentimientos  y emociones, y experimenta sus propios placeres y molestias. Durante nueve meses, mientras el bebé permanece unido a su madre, a su nave nodriza, consulta permanentemente la base de datos sobre el mundo que en ella reside. El bebé aprende a asociar los impulsos sensoriales con sentimientos e identifica aquellos que lo nutren y aquellos que lo intoxican. No hay duda de que el aprendizaje de la vida se inicia antes del nacimiento"


Por ello si hablamos de un "Entorno amoroso" es importante asumir la responsabilidad de conocernos tan bien que podamos acompasar el equilibrio entre el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu para favorecer un mundo de bien-estar y congruencia a ese Ser Inocente que todo lo sabe y todo el bien merece para su más Alto Nivel Evolutivo. Venimos al planeta a crecer espiritualmente. Jámas a sufrir y mucho menos a repetir las historias de nuestros padres y madres.

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